Del colonial al shabby chic pasando por el rústico son algunos de los estilos de decoración más demandados en la actualidad. No es obligatorio seguirlos al pie de la letra, los expertos aconsejan mezclar hasta conseguir un hogar con carácter.
Estilo Zen
El estilo Zen, que tiene su origen en el budismo y posee una filosofía espiritual que busca la armonía y el conocimiento de si mismo a través de la relación con el entorno y el universo, se aleja de la ornamentación excesiva y busca la tranquilidad que requiere el ajetreo de los tiempos modernos. Este tipo de decoración requiere espacios ordenados, pocos muebles de líneas bajas, simples y rectas, tejidos naturales y tonos tan neutros y suaves como el blanco, el beige, el gris o el ocre. La nota de color llega de la mano de algún objeto decorativo en verde, rojo o wengue-marrón chocolate-.
Los materiales más comunes para los muebles en el estilo Zen son la madera y el bambú para salones y dormitorios, mientras que la piedra y pizarra se reserva para los baños y las cocinas. La iluminación debe de ser sutil e indirecta. Los objetos y adornos suelen recrear las costumbres orientales y forman parte de esta estética el sonido del agua con pequeñas fuentes o cascadas, las velas y el incienso.
Estilo rústico
El origen de este tipo de decoración está en el campo. La madera en vigas y pavimentos, la piedra en fachadas, paredes y chimeneas, el hierro en escaleras y rejas y el barro en suelos, son los materiales más importantes del estilo rústico. Los accesorios con sabor a pueblo como fruteros de cerámica, canastas de paja, estanterías de madera, bancos corridos, sillas de enea y muebles cabeceros de forja y bronce se ubican perfectamente en el country. Los cuadros y las flores se estampan sobre colchas, edredones, cojines y cortinas.
Los colores de la naturaleza como el verde, el amarillo, el azul, el teja y la gama de los ocres dejan sus pigmentos sobre las paredes de los dormitorios, la biblioteca, el salón, los baños y la cocina de las distintas variaciones del rústico. El agua también es otro ingrediente. Las fuentes con cerámica o adoquines embellecen jardines y patios interiores. Flores y plantas como geranios, hortensias, romero, lavanda y árboles frutales, se encargan de envolver el jardín es esa atmósfera rustica tan anhelada.
Estilo colonial
Este estilo, que nació a finales del siglo XIX y principios del siglo XX cuando comenzaron a moverse los primeros cauces de inmigración europea hacia América y Asia, se caracteriza por muebles grandes en maderas autóctonas como la teca.
En el estilo colonial no pueden faltar muebles como las camas con dosel cubierto con delicados tules, baúles, biombos, sillones, mecedoras de mimbre, vitrinas altas para las vajillas, escritorio con cajones, bañeras ovaladas con cuatro patas y alacenas, todos ellos coordinados con rafia y arpillera. Respecto a los tejidos, el lino y el algodón son los reyes indiscutibles en estos hogares. A la hora de elegir colores se debe barajar la familia de los beiges y los marrones para reservar ese espíritu tan romántico como nostálgico.